Educación activa

La forma más sencilla de aprender es imitando. Cómo presentar una actividad al estilo Montessori

Seguro que sabes que el punto fuerte de los niños con síndrome de Down es aprender por imitación, sin embargo, a veces los padres intentamos enseñarles algo, a través de instrucciones verbales, sin obtener los resultados deseados.

Aunque, durante los primeros años, María ha preferido el juego no estructurado como las muñecas, la pintura, el baile, el escondite o las canciones… me di cuenta de que también le motivaba conseguir retos, como ensartar aros, hacer puzles o construir torres con cubos de diferentes tamaños.

Observé también que, si simplemente le dejaba el material para ver si lo sabía hacer sola o por el contrario, la ayudaba dándole instrucciones, al final, terminaba frustrada y pidiéndome que lo hiciera yo.

Otro de los errores que cometimos como padres, fue hacer las cosas con nuestra destreza de adulto, en lugar de hacerlas tal como las puede hacer ella, por ejemplo, dibujar  personas u objetos cuando ella solo sabía hacer garabatos. Así, al no poder hacer lo mismo que nosotros, poco a poco fue perdiendo interés, prefiriendo que hiciésemos nosotros los dibujos en lugar de hacerlos ella.

Cuando finalmente descubrí las presentaciones Montessori, comprendí todos los errores que había cometido y empezamos a avanzar mucho más en  todos los sentidos, incluidos el de su autoestima y sentimiento de capacidad.

Las presentaciones se usan solo para las actividades que conllevan un objetivo o una serie de pasos ordenados como: trasvases, puzles, insertar cuentas o aros, hacer una torre con bloques de distintos tamaños, ampliar vocabulario, etc. Y, más adelante, será una herramienta imprescindible para aprender a leer, a escribir, a contar y a hacer cálculos matemáticos.

Cómo hacer una presentación

Las presentaciones al estilo Montessori, se hacen la primera vez que el niño se encuentra con un material o actividad nueva y consisten en mostrar al niño cómo se usa ese material.

Pero hay que tener en cuenta algunas indicaciones para hacerlas de manera exitosa:

1- Elegir siempre una actividad adaptada a su momento evolutivo

Observando a nuestro/a hijo/a, su desarrollo y sus intereses, elegiremos un material o actividad que no sea ni demasiado fácil ni demasiado difícil.

Sabremos si nos hemos equivocado si el/la niño/a se aburre, no le interesa, lo intenta pero se frustra o no entiende lo que tiene que hacer… Todo esto entra dentro de lo normal y no debe ser motivo de frustración para nosotros.

Si el motivo es otro, como que está cansado/a, lo podemos volver a intentar en 3 o 4 días. Si su actitud es la misma, lo guardamos y lo volvemos a presentar al cabo de algunos meses.

2- Tener el material preparado y haber practicado previamente

Los niños pequeños tienen una limitada capacidad de atención, por eso es importante tenerlo todo preparado.

EL MATERIAL: Antes de empezar debemos reunir todo el material que vamos a utilizar. Si tenemos que empezar a buscar y recopilar el material, es muy probable que pierdan el interés.

EL ESPACIO: También es útil tener el espacio preparado para que puedan actuar libremente: ponerles un babi o poner un hule en la mesa, tener toallitas a mano o papel secante, puede ser la diferencia entre transmitirles nuestra tensión porque están ensuciando o transmitirles nuestra tranquilidad y buen humor sin tener que estar limitándoles constantemente

EL ADULTO: Por otro lado, también debemos haber ensayado previamente la actividad. Si mostramos inseguridad sobre lo que estamos haciendo o hacemos algunas rectificaciones, creará confusión en el niño y no será capaz de repetirlo bien.

3- Hacer movimientos lentos y decir pocas palabras

Antes de hacer la presentación, les decimos que primero lo vamos a hacer nosotros y después será su turno.

Los niños no aprenden a través de instrucciones verbales, sino a través de la observación visual. Los niños con síndrome de Down son grandes imitadores, y por eso debemos aprovechar al máximo su punto fuerte

Dónde situarnos

Debemos situarnos a su lado, para que vean el material desde nuestra misma posición. A su izquierda si somos diestros o a su derecha si somos zurdos, para no taparle la visión de lo que hacemos con nuestra propia mano o brazo.

Cómo hacer los movimientos

Es importante coger los materiales del mismo modo en que lo harán ellos, si necesitan 2 manos para coger un bloque grande, nosotros también utilizaremos las 2 manos.

Esto también incluye no conseguir las cosas a la primera. Podemos ir probando a ver si encaja, así les transmitimos la idea de que pueden experimentar sin necesidad de hacerlo bien a la primera y les enseñamos a rectificar cuando cometen algún error. Esta es una de las partes que más me gusta y que mejor resultado da con María.

Debemos hacer movimientos lentos, porque los adultos actuamos más rápido de lo que ellos pueden captar, sobre todo cuando están aprendiendo algo.

En el método Montessori siempre se hacen los movimientos tal como se escribe, es decir, de izquierda a derecha y de arriba abajo, por ejemplo si vamos a trasvasar agua, la jarra  se pone a la izquierda y los vasos a la derecha. También se intenta favorecer el movimiento de pinza (pulgar e índice) o de trípode (pulgar e índice y medio) para agarrar los objetos. Esto facilitará que más adelante sepan cómo sostener un lápiz.

Qué palabras usar

En el caso de niños con síndrome de Down, siempre tendemos a comentar o describir las situaciones para ayudarles a desarrollar su lenguaje, sin embargo, ahora queremos que se fijen en lo que hacemos y no en nuestros labios, por tanto usaremos sólo las palabras imprescindibles.

4- Invitarles a realizar la actividad ellos mismos

Una vez terminada la presentación, le preguntamos si ahora quieren hacerlo ellos.

En esta fase pueden ocurrir algunos imprevistos:            

  • No ha podido esperar e interrumpe la presentación porque quiere participar ya: En este caso podemos dejarles que lo exploren y continuar después con la presentación, o dejar la presentación para otro momento.
  • No le interesa, no quiere hacerla o no entiende lo que tiene que hacer: En este caso  no les forzamos, sino que recogemos, y lo volvemos a intentar en unos días. Si sigue sin querer hacerlo, lo guardamos y lo ofrecemos al cabo de algunos meses.

Debemos mantener siempre el concepto de juego, transmitirles la ilusión por participar, dejar que se equivoquen. Nuestro principal objetivo es que se interesen por lo que les hemos enseñado y que lo quieran intentar. El perfeccionamiento llegará con el tiempo y la práctica.

5- Observar y no interrumpir

Mientras el/la niño/a está trabajando, es el momento de observarles discretamente sin intervenir, aunque ésta es una de las tareas que más nos cuesta a los adultos, sobretodo si no lo está haciendo igual que nosotros.

La observación nos sirve para conocer al niño y adaptarnos a su nivel, así que anotaremos mentalmente si podemos mejorar algo, si le interesa, si le resulta demasiado fácil o demasiado difícil, etc.

Si usamos material Montessori no es necesario corregir porque todos tienen autocorrección, por ejemplo, una pieza que no encaja, pero eso no quiere decir que completen la tarea a la primera, ni que lo hagan igual que nosotros.

Si no se da cuenta de su error, podemos repetir la presentación otro día pero no les interrumpimos mientras trabaja.

Cuando María quiere jugar de otro modo distinto, también se lo permito, por ejemplo, usando los trasvases para repartir la “comida” entre sus muñecas, porque es una forma de desarrollar su creatividad y utilizar lo aprendido de forma funcional. Además se dice que los niños con síndrome de Down suelen ser muy rígidos de pensamiento, así que no está demás favorecer la flexibilidad

6- Cuándo intervenir

Observar sin interrumpir no quiere decir que les dejemos solos y les permitamos hacer cualquier cosa, por eso, hay ocasiones en las que debemos intervenir:

  • Cuando nos piden ayuda o se frustran mucho. Pero solo lo haremos en lo estrictamente necesario, como señalarle o sujetarle algo. No es necesario que les terminemos el proceso nosotros.
  • Cuando lo pueden romper, lo lanzan o lo usan de un modo totalmente inadecuado. En este caso, simplemente lo retiramos y les explicamos que así no pueden jugar con ello.

7- Recoger y dejar el material a su alcance

Las presentaciones tienen 3 fases: presentación, actividad y recogida.

El material se deja ordenado y guardado pero al alcance del niño/a para poder utilizarlo cuantas veces quiera.

Si aún es pequeño/a o no tiene el hábito de recoger, le pedimos que nos ayude, pero no debemos hacerlo nosotros mientras ellos se van a hacer otra cosa.

Una presentación ha tenido éxito cuando el niño quiere repetir la actividad en más ocasiones, porque lo importante es el proceso y no el resultado

Además, se ha observado que, cuando repiten la misma actividad muchas veces, al final lo pueden usar de forma creativa, encontrando nuevos retos por sí mismos o relacionándolo con otro material parecido


Si quieres ver cómo se hace una presentación Montessori, te dejo un ejemplo de presentación de la  Torre rosa en el canal: “Educando a los bajitos”, aunque también puedes ver otros sobre vida práctica, lenguaje, matemáticas, etc.

Me gusta este canal porque en sus vídeos utiliza materiales hechos en casa y pocas palabras, y eso nos que da una idea muy buena de cómo hacerlo nosotros.

Y no olvides que también es importante fomentar la creatividad en niños con síndrome de Down, ofreciéndoles material no estructurado como muñecos, casitas, comidas de madera, telas, bloques, piedras, conchas, pinturas, etc.

Fuentes:

www.guíamontessori.es

Montessori-at-home: How to present an activity

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