Crianza consciente

Si quieres hacer feliz a tu hijo/a, simplifica su vida

niña y perro andando por el campo al atardecer

Actualmente, se habla de llevar un “estilo de vida minimalista”, que consiste en simplificar nuestras vidas priorizando las cosas y actividades que son realmente importantes.

Se trataría de encontrar el equilibrio de toda la familia, evitando hacer o acumular aquello que nos sobrecargue.

Si este estilo de vida tiene grandes beneficios para nuestra salud mental como padres, cuando tenemos un hijo/a con necesidades especiales, se convierte en algo fundamental, ya que sus etapas de desarrollo son largas, las sesiones de terapia habituales, requieren más dedicación y, en muchos momentos, son motivo de preocupación.

Descubre tus valores

Te propongo un ejercicio muy sencillo: busca los 4 o 5 valores fundamentales para ti (familia, salud, comunicación, tiempo libre, amistad, tranquilidad, diversión….) y piensa cuánto tiempo le dedicas a cada uno.

Haciendo esto, a veces descubrimos que le estamos dedicando la mayor parte de nuestro tiempo a cosas que no nos llenan de verdad.

Cuando decidimos qué es prioritario en nuestra vida, podemos organizar nuestro tiempo, eligiendo aquello que es valioso y descartando el resto de cosas

Deshazte de aquello que te sobra

El siguiente paso es deshacernos de aquello que nos sobra.

Cuando descubrimos aquello que nos llena y que es realmente importante para nosotros, debemos hacerle sitio.

Esto implica que tendremos que prescindir de aquello que no nos satisface, tanto si son cosas materiales, como relaciones sociales o actividades, sin tener miedo de decir adiós a aquello que sólo nos ocupa espacio.

Organiza tu día a día

Cosas materiales

Se trata de no acumular cosas “por si acaso hacen falta en un futuro”. Así, sabrás lo que tienes y tendrás solo lo que usas.  

Esto también sirve para los  juguetes de los niños, pocos, accesibles, y reemplazándolos por otros, si llevan un tiempo sin usarlos.

Orden

Si las cosas se recogen y ordenan antes de iniciar otra actividad o salir de la habitación, no quedará todo acumulado para más tarde.

Actividades

Evita hacer aquello que genere más estrés que placer. Por ejemplo, llevar a un bebé a un restaurante donde sabes que va a estar incómodo, porque al final, la experiencia no será agradable para nadie.

Planificación

Por ejemplo, un menú semanal o quincenal evita pensar cada día que comprar o qué cocinar, o dejarlo todo preparado para el día siguiente, evita prisas antes de ir al cole.

Tiempo libre

Acuerda con tu pareja tener todos los días un rato de libre disposición y úsalo para hacer aquello que te llene de verdad, puede ser dar un paseo, leer un rato, darte un baño relajante, hacer ejercicio…

Simplifica la vida de tus hijos

Los niños necesitan tiempo.

Su ritmo diario es mucho más lento que el nuestro, quieren hacer las cosas solos, aunque tarden una eternidad. Se fijan en detalles que nosotros pasamos por alto, y les da igual si se está haciendo tarde o si tenemos prisa, porque ellos viven en el momento presente.

De hecho, he observado que, la mayoría de las veces, cuando queremos que se den prisa, no es por falta de tiempo, sino por nuestra propia incapacidad para esperar.

Es importante ofrecerles tiempo para que hagan las cosas a su ritmo y a su manera

Sin embargo, es muy habitual que tengan su agenda llena de actividades, sobre todo si tienen alguna dificultad o necesidad especial que les obligue a continuar su estimulación después del colegio.

Si les queda muy poco tiempo sin “obligaciones”, perderán la capacidad para buscarse un entretenimiento por sí mismos o simplemente para estar tranquilos sin “hacer nada”. Podríamos decir que se vuelven adictos a la estimulación externa y a las actividades variadas.

Recuerda que los niños, sobre todo los más pequeños, tienen la capacidad de entretenerse con medios muy sencillos y la necesidad de repetir las mismas actividades.

Por eso, en lugar de buscar nuevos estímulos, no debemos tener miedo de repetir las mismas experiencias, pues la repetición de la misma actividad, aunque sea muy sencilla, les genera seguridad y les hace relajarse, pudiendo centrarse en descubrir las pequeñas variaciones que ocurren.

Así que, si quieres hacer feliz a tu hijo/a, simplifica su vida.

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