Inteligencia y emoción

Cómo ayudar a nuestros hijos a tolerar la frustración

¿Tu hijo/a se frustra con mucha facilidad? Es algo completamente normal cuando son pequeños puesto que su vida está llena de limitaciones, pero, como padres, podemos ayudarles a manejar estas situaciones para que sus reacciones no sean tan intensas.

La frustración aparece cuando no podemos satisfacer un deseo, una necesidad o una ilusión.

Puede ir asociada a emociones como el enfado o la tristeza, pero en realidad se trata de una actitud ante ese límite, y por tanto, la reacción dependerá de cada persona.

¿Qué es la tolerancia a la frustración?

La tolerancia a la frustración es la capacidad de afrontar las limitaciones que nos encontramos en nuestra vida a pesar de las molestias que nos genere, y como tal, puede trabajarse.

En la etapa infantil los niños esperan la satisfacción inmediata de sus deseos, principalmente por 2 motivos:

  1. No son capaces de pensar en las necesidades de los demás
  2. No tienen la capacidad de esperar el suficiente tiempo.

Es el momento de empezar a enseñar la tolerancia a la frustración, para que cuando sean mayores sean capaces de tolerar situaciones adversas.

Si a un niño/a le evitamos las frustraciones, intentando complacer todos sus deseos, no estaremos favoreciendo su desarrollo como persona, es decir, no le estamos enseñando a:

  • ser flexible y adaptarse a las circunstancias
  • ser empático y comprender que los demás también tienen sus necesidades
  • evitar conflictos, agresividad o ansiedad

Esto no quiere decir que les frustremos a propósito, sino que aprovechemos las oportunidades naturales que seguro surgirán, para ayudarles a resolver su frustración de manera sana.

La prevención

Desde el punto de vista de un niño, su vida está llena de frustraciones, puesto que no controlan la mayoría de las cosas que les suceden.

Se ven limitados por las normas que ponemos los adultos, por las limitaciones del entorno, por sus limitaciones físicas, cognitivas o de lenguaje, etc. En el caso de niños con síndrome de Down, este tipo de limitaciones personales suelen ser mayores o mantenerse durante más tiempo.

Por eso, lo primero que podemos hacer es intentar reducir el número de situaciones frustrantes.

Enséñale a pedir ayuda

Ante una dificultad que no pueden resolver por sí mismos, es importante que aprendan a pedir ayuda.

Podemos empezar por ofrecérsela cuando les vemos bloqueados, con frases sencillas como: ¿te ayudo?

Dale herramientas de comunicación

Es normal que se sientan frustrados cuando tienen una idea que no consiguen transmitirnos por falta de un lenguaje adecuado, por eso, es importante que les demos herramientas de comunicación como gestos, imágenes, hacer que nos lleven y nos muestren qué quieren…

Si ven que nos estamos esforzando por entenderles, su frustración no será la misma que si no les hacemos caso.

Recuerda que, cuando por fin comprendas qué quería, tienes que decirle la palabra correcta o el signo, para que lo pueda utilizar en la próxima ocasión.

Establece normas constantes

Un niño necesita saber a qué atenerse. Si un día se puede hacer algo y otro día no, o si una persona les deja pero otra se lo prohíbe, se sentirá muy frustrado, igual que nos pasaría a nosotros.

Por eso es importante que las normas sean pocas y estables para poder recordarlas. Y si en alguna ocasión no se cumplen debemos explicar el porqué de la excepción.

¿Es un deseo o una necesidad?

Cuando nuestro/a hijo/a se siente frustrado/a, lo primero que tenemos que preguntarnos es si aquello que quiere es un deseo o una necesidad, ya que nuestra respuesta va a variar en función de ello:

  • Las necesidades básicas como el alimento, el sueño, la temperatura o la seguridad y protección siempre deben ser satisfechas.
  • Los deseos son cosas o situaciones que nos gustaría tener pero que no son imprescindibles. En este caso, podemos enseñarles la forma de obtenerlo por otra vía más adecuada, sustituirlo por algo similar o esperar al momento adecuado.

Cómo ayudarles a desarrollar la tolerancia a la frustración

Anímale a volver a intentarlo

Si les resolvemos la situación en cuanto se presenta o incluso nos anticipamos a sus problemas, no les estaremos enseñando a confiar en sí mismos.

No te anticipes a sus necesidades, deja que se equivoque y observa cómo trata de resolverlo. Podemos darles alguna pista o ayudarles, pero solo en lo estrictamente necesario.

Recuerda que, sin la presión del adulto, los niños suelen ser más creativos a la hora de buscar soluciones y se frustran menos.

Sé un modelo de tolerancia ante las frustraciones

No podemos esperar que nuestro hijo/a sepa tolerar la frustración si nosotros no somos capaces de ello. Por eso, algunas cosas que podemos hacer cuando estemos con ellos son:

  • Reírnos de nosotros  mismos cuando nos equivocamos, nos caemos o nos golpeamos ligeramente
  • Mostrarles que hay cosas que nosotros tampoco podemos hacer: “lo siento, yo tampoco puedo alcanzarlo, está muy alto”
  • Asumir que podemos habernos equivocado cuando hay diferencia de opiniones
  • Ser flexibles: a veces también podemos ceder nosotros y dejar de insistir

Evita la sobreprotección y la permisividad

Si éste es un error en el que caen muchos padres, cuando se tiene un hijo/a con síndrome de Down, las probabilidades aumentan.

Si pensamos que “no se entera”, “no pasa nada” o “no puede”… no les estaremos dando la confianza suficiente para que se sientan capaces y para que sean responsables.

Considéralo una fuente de aprendizaje

Cuando cometa un error, puedes hacerle ver que es una oportunidad para aprender algo nuevo y afrontar el problema por sí mismo cuando vuelva a presentarse.

Puedes decirle aquello que habéis aprendido: “cuando echas la leche muy rápido, se sale del vaso”

Busca alternativas

Averigua cuál es su objetivo y ayúdale a buscar otros medios para conseguir ese objetivo u otro similar.

Si se frustra porque es tarde y ya no se puede bañar en la piscina, debemos averiguar si su  objetivo era: chapotear en el agua, pasar un rato con mamá o jugar fuera de casa, dependiendo de eso, podremos buscar la alternativa adecuada.

Se trata de que aprendan a ser flexibles y conseguir lo que quieren por otros medios en lugar de renunciar a ello

Tolerar la frustración, sobre todo cuando son muy pequeños, no consiste en aguantarse, sino en buscar otra forma de satisfacer su deseo.

Esta habilidad les será muy útil en su vida para luchar por lo que quieren y desarrollar la creatividad para conseguirlo.

fuentes:

https://faros.hsjdbcn.org/

http://www.psicologos-granvía.com

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