Crianza consciente

Colecho con el bebé: ¿Es recomendable dormir juntos?

El colecho es algo que se ha venido practicando de forma natural desde hace siglos.

Sin embargo, a partir de la era actual y en las sociedades desarrolladas, donde hay más comodidades y espacio, se ha asignado una habitación para el bebé.

Así, muchos padres pasan al bebé a su habitación cuando tienen cerca de 3 o 4 meses, pensando en que así descansarán todos mejor. Sin embargo, a veces el bebé vuelve a la habitación de los padres al cabo de un tiempo, tras comprobar que es donde mejor duerme y menos veces se despierta.

Entendiendo la naturaleza del bebé: La búsqueda de la supervivencia

El bebé se despierta por la noche para procurarse alimento, presencia y seguridad. En  la medida en que lo encuentra rápidamente, puede volver  a dormirse

Desde las épocas más primitivas, las noches han sido el periodo más vulnerable para una cría. Si mientras duerme, siente el calor de nuestro cuerpo, escucha nuestra respiración y el sonido de nuestro corazón, no tendrá necesidad de despertarse del todo para comprobar que no está sólo/a.

Cuando son muy pequeños, 0-4 meses, necesitan alimento frecuente. Después podrán permanecer más tiempo sin comer, pero no sin sentir la presencia del adulto que les protege.

Si se despiertan y se encuentran solos, llorarán como señal de alarma, ya que ellos no saben realmente dónde nos encontramos.

El estrés que causamos a un bebé cuando no vamos a su encuentro, esperando a que se duerma solo, es enorme. Finalmente el sueño acaba venciendo y creemos que lo hemos conseguido, pero habrá sido a costa de la desconfianza e indefensión que hemos creado en él/ella.  

El bebé ha aprendido que por mucho que llame a sus padres, éstos no acudirán en su ayuda

Aunque esto debería ser suficiente para decidir colechar con tu bebé, hay otros beneficios que también son muy importantes:

Los ritmos se sincronizan

Cuando la madre y el bebé duermen juntos se sincronizan sus ritmos cardiacos y su respiración.

Además, la madre tiene la capacidad de aumentar o disminuir su propia temperatura corporal de manera involuntaria, para regular la temperatura del bebé.

Respecto a los patrones de sueño, cuando los bebés nacen, presentan más periodos de sueño ligero. Pero si la madre y el bebé duermen juntos, los ciclos de sueño se sincronizan, ayudando a que, poco a poco, las fases de sueño profundo del bebé sean más largas y parecidas a las de los adultos.

Favorece el desarrollo neuronal

El neuropediatra Nils Bergman, creador del “método canguro”, encontró en los bebés que dormían separados, una mayor interrupción en los ciclos de sueño y un nivel de estrés 3 veces mayor que en los niños que dormían con sus padres.

Los bebés que colechan con sus padres, al estar más tranquilos, consiguen una fase de sueño más profundo que estimula la segregación de la hormona de crecimiento y elimina las toxinas a nivel cerebral.

«El desarrollo del cerebro puede ser dañado por la separación con los padres durante la noche, que puede conducir a problemas de comportamiento en la edad adulta»

Nils Bergman

Favorece la lactancia materna  

Cuando el bebé duerme cerca de su madre, las tomas son  más frecuentes, ya que el contacto entre ambos estimula su respuesta de amamantamiento.

Como los niveles de prolactina aumentan por la noche, la lactancia nocturna nos asegurará una buena producción de leche.

Por otro lado, la secreción de prolactina tiene un efecto relajante, provocando el sueño en madre e hijo, así, aunque el sueño sea breve, será muy reparador.

Las madres también descansamos mejor

Aunque parezca contradictorio, el colecho es la mejor forma de descansar.

Si el bebé duerme en otra habitación, habrá que levantarse, ir a su habitación, sacarle de la cuna, darle el pecho o el biberón, volver a dejarle en su cuna sin despertarle y regresar a la cama para intentar dormir algo antes de que se despierte de nuevo.

Cuando el bebé duerme en nuestra cama o en una cuna sidecar, y damos el pecho, ni siquiera tenemos que despertarnos completamente. Usar ropa de fácil acceso al pecho y hacerlo tumbada, es la mejor forma para ambos de seguir durmiendo.

Miedo a aplastarle

Muchos padres tienen miedo de que el bebé se asfixie o de aplastarle sin darse cuenta. Sin embargo, tomando unas mínimas medidas de precaución, esto no tiene por qué ocurrir.

El motivo por el que en ocasiones se producen accidentes, no son los padres, sino otras causas como vapores tóxicos, cigarrillos, alcohol, pastillas para dormir, almohadas grandes o juguetes peligrosos.

Estas son las medidas de seguridad que hay que tomar:

  • Evitar la posición boca abajo, las almohadas y los colchones mullidos
  • No consumir alcohol ni sustancias que alteren la capacidad de repuesta de los padres
  • Evitar el colecho si los padres son fumadores habituales
Estar cerca del bebé hace que se sienta tranquilo, regula su respiración y su temperatura corporal, por lo que se recomienda hacerlo hasta los 2 o 3 años. 

¿Hasta cuándo dormirá con nosotros?

Hay padres que piensan que una vez que el  niño/a entre en su cama, será muy difícil sacarle.

Cuando los ritmos de vigilia y sueño son más parecidos a los de los adultos, comienzan a dormir toda la noche.

Así, si les hemos proporcionado la suficiente seguridad con nuestra presencia, siempre llegará el momento en que quieran dormir en su propia cama, sobre todo si pueden compartir habitación con algún hermano/a.

Lo ideal es que tanto padres como hijos estén de acuerdo en el cambio de habitación, o al menos que el niño/a tenga un adecuado nivel de entendimiento para comprender la situación.

¿Y qué ocurre con el padre?

Hay muchas ocasiones en las que el padre no está de acuerdo con esta práctica, por eso, en este caso me remitiré a las palabras de Laura Gutman, terapeuta especializada en maternidad:

Cuando el funcionamiento familiar es equilibrado y maduro, el hombre comprende que no es el momento de pedir sostén a la mujer, comprende que hay prioridades que se deben atender ahora y que en un cierto tiempo cambiarán”.

Fuentes:

  • Criar con sentido común: neurociencia y colecho
  • “Bésame mucho”. Carlos Gonzalez. Ed.Espasa
  • “Maternidad, el encuentro con la propia sombra”. Laura Gutman. Ed. Sudamericana

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