Inteligencia y emoción

Rutinas, flexibilidad y manías en niños con síndrome de Down

imagen de niña con sindrome de down en albornoz en su rutina de baño

Todos los seres humanos necesitamos rutinas para que nuestro mundo sea organizado y predecible, sin embargo en niños con Síndrome de Down estas rutinas pueden llegar a convertirse en manías.

En este post veremos cómo encontrar el punto de equilibrio entre la constancia y la flexibilidad.

¿Qué es una rutina?

Las rutinas son una serie de pasos que nos facilitan la realización de determinadas actividades.

Se llevan a cabo todos los días de la misma manera o en el mismo orden y, por repetición, terminan convirtiéndose en costumbres o hábitos. Por ejemplo la rutina de irse a dormir puede constar de estos pasos: lavarse los dientes, quitarse la ropa, ponerse el pijama, leer un cuento y apagar la luz.

¿Cómo establecer las primeras rutinas?

Durante los 6 primeros meses, los bebés deberían poder dormir y comer siempre que lo necesiten. Se trata de establecer un buen vínculo de apego seguro a través de la proximidad y de la respuesta rápida y sensible del adulto ante sus necesidades.

Aproximadamente a partir de los 6 meses se pueden empezar a establecer las primeras rutinas de forma gradual, por ejemplo: baño antes de acostarle, horarios estables en las comidas (excepto lactancia, que seguirá siendo a demanda), sueño principalmente por la noche, con 2 o 3 siestas cortas por el día, y paseo diario. Esto le dará una cierta estructura al día, aunque aún debemos seguir adaptándonos a sus ritmos.

Conforme vaya pasando el tiempo, las rutinas serán una forma de ordenar su mundo, para poder adaptarse a él y sentirse tranquilos y seguros. Es difícil adaptarse a un mundo que se percibe como cambiante e impredecible.

Ningún niño se siente cómodo en una situación en la que no sabe qué pasará ni cómo actuar

¿Cuáles son los beneficios de las rutinas?

  • Realizar las actividades en forma de rituales diarios ayuda al niño a establecer hábitos y practicar destrezas.
  • Se evitan enfrentamientos o discusiones a la hora de dormir, ir al colegio o comer. Aprenderán que cada actividad tiene su momento, hay un momento para jugar y otro para dormir.
  • Además, una rutina que se repite de forma habitual, acaba convirtiéndose en una responsabilidad que asumirá con normalidad. Por ejemplo, echar la ropa sucia al cesto cuando se ha manchado.

El concepto de tiempo en niños con síndrome de Down:

Una de las dificultades que suelen tener los niños con síndrome de Down es el concepto de tiempo.

Cuando aún no tienen un buen lenguaje, explicarles lo que es antes o después, ayer o mañana o la semana próxima puede resultarnos complicado.

Pero el tener rutinas que se repiten todos los días en el mismo orden, nos ayuda a estructurar el tiempo y poder explicarles que unas actividades van después de otras, por ejemplo, que podrán jugar después de comer y dormir la siesta.

Unas herramientas muy útiles para estos casos son las imágenes, ya sean en forma de pictogramas, fotografías o dibujos.

imagen de reloj con actividades diarias

Por ejemplo, para dar estructura al día, se puede usar un reloj de actividades, como este de cutesycrafts.

Y para dar estructura a la semana, podemos hacer un pequeño calendario semanal donde se indiquen los días de colegio y los días de descanso.

Las rutinas en vacaciones:

Los fines de semana son más dados a no tener una estructura fija. En estos casos, podemos mantener las rutinas básicas como vestirse después de desayunar, lavarse los dientes después de las comidas, o darse un baño antes de la cena, y el resto de actividades podrán ser más libres.

Sin embargo, si el periodo de vacaciones va a ser largo, es decir, más de una semana, sí es conveniente que los días tengan una estructura similar entre ellos, aunque no sea muy rígida, por ejemplo recoger la casa después de desayunar, ir a la playa o al parque por la mañana, descansar después de comer o salir a dar un paseo por la tarde, aunque siempre habrá días que sean diferentes.

¿Es cierto que los niños con síndrome de Down son tercos?

Muchos padres de niños con síndrome de Down indican que sus hijos pueden llegar a ser muy tercos o perseverantes porque necesitan hacer algunas cosas siempre de la misma manera, lo que califican como manías.

Lo más probable, es que esa necesidad de que ciertas cosas se hagan siempre de la misma forma les ayude a sentir mayor control en su vida y les tranquilice.

La obstinación:

No debemos confundir esta necesidad de que su mundo sea ordenado y predecible con la obstinación. Los niños obstinados muestran un comportamiento frecuente de oposición.

Es una etapa muy habitual cuando empiezan a percibirse diferentes de sus padres y quieren tomar sus propias decisiones. Es la típica fase en la que se oponen a todo lo que les proponemos, aunque en el fondo sí quieran hacerlo, solo por mostrar una decisión propia.

La flexibilidad:

Sin embargo, aunque la búsqueda de seguridad a través de actividades repetitivas puede ser una conducta habitual, es importante que aprendan también a ser flexibles y a no quedarse estancados en rutinas obsesivas, que supongan un drama cuando, por algún motivo, no se pueden realizar

La vida es cambio y hay que preparar al niño con síndrome de Down para que los afronte de manera natural, ya que en su vida habrá muchos cambios y algunos serán imprevisibles

¿Qué hacer para flexibilizar sus rutinas y su mente?

  • Hacer ligeras variaciones en las rutinas. Es decir, que sean similares pero no siempre exactamente iguales. Hay que transmitirles que lo importante es la esencia: por ejemplo, lavarse los dientes después de comer, y no los elementos que lo compongan, como el tipo de pasta, el cuarto de baño, la toalla, el acompañante, etc…
  • A veces habrá que aplazar para otro  momento cosas que pueden esperar y darle prioridad a las más urgentes o importantes. Es necesario hacerles entender esto cuando se dé el caso.
  • En determinadas ocasiones, tendremos que saber ceder nosotros ante ellos Esto servirá de modelo para que ellos también aprendan a ceder en ciertas situaciones
  • Un poco de frustración a veces es inevitable, pero para ello hay que saber distinguir entre un deseo y una necesidad. Las necesidades reales deben satisfacerse siempre, pero habrá que valorar si determinado deseo puede o no ser satisfecho.
  • Si su deseo no puede ser satisfecho, debemos explicarles el motivo de nuestra negativa. Por ejemplo, si no les dejamos ir con su chaqueta favorita, les explicamos, con seguridad y tranquilidad, que “cuando hace frío hay que ir con el abrigo grueso”.

Como ves, las rutinas les dan estructura al día y les aportan seguridad, pero es importante centrarnos en la esencia y no en los elementos específicos que las componen, para flexibilizar su mente y aumentar su capacidad de reacción ante los imprevistos de la vida.

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