Crianza consciente

Ansiedad de separación. Qué es y cómo manejarla

¿Tu bebé llora desconsoladamente cuando te vas a la habitación de al lado? o ¿se niega a estar con otra persona que no seas tú y quiere estar siempre en brazos? Aquí te explico el motivo y qué podemos hacer para transitar esta fase.

Puede que hayas observado que tu bebé con síndrome de Down, cuando era pequeño/a, se adaptaba bien a que le cuidase otra persona, tanto en el centro de atención temprana como en el jardín de infancia. Pero normalmente llega un momento en que aparecen los primeros signos de malestar como llantos o negativa a separarse de los brazos de sus padres.

Es la fase es conocida como “ansiedad de separación”

¿Qué es y por qué aparece la ansiedad de separación?

Se inicia generalmente cuando el bebé comienza a gatear o desplazarse solo. En bebés con desarrollo típico esto ocurre sobre los 8 meses, pero en nuestros hijos con síndrome de Down, puede ocurrir más tarde.

Esta reacción natural es una forma de protección que evita que los bebés se vayan lejos o con otros adultos cuando empiezan a desplazarse solos, necesitando mantener la proximidad constante con sus cuidadores.

Además, en esta época ya habrá adquirido el concepto de “permanencia del objeto” que significa que sabe que las cosas y personas siguen existiendo aunque no las pueda ver.

El problema es que aún no comprende el concepto de tiempo, y no sabe si regresarás ni cuándo, así que es posible que comiencen los llantos tan solo con que te hayas ido a la habitación de al lado. 

El vínculo de apego

El vínculo de apego, según la teoría de Bowlby, es una relación entre el bebé y su cuidador que se establece en las primeras semanas de vida. El bebé emite ciertas señales, como sonrisa o llanto, para asegurarse el contacto y el cuidador satisface sus demandas de manera amable y amorosa.

Cuando el bebé percibe que este vínculo puede romperse o que su cuidador puede alejarse, aparecen las crisis de separación, así que se pueden dar siempre que crean que este vínculo corre peligro.

Es por eso que, aunque la ansiedad de separación suele aparecer por primera vez al comenzar el desplazamiento, puede ocurrir también en otros momentos y circunstancias durante los 3 o 4 primeros años de vida.

Hay algunos niños que nunca lo llegan a experimentar o lo hacen de forma muy leve, y hay otros en los que alguna circunstancia puede desencadenarlo, como el nacimiento de un hermano, empezar el jardín de infancia o el colegio, cambio de domicilio, cambio de cuidador, vuelta al trabajo de la madre, o cualquier situación donde perciban que su madre no está tan accesible como antes.

Características de esta etapa:

Cada niño es único y lo va a expresar de una forma, pero las respuestas habituales son:

  • Despertarse más durante la noche, no querer irse a dormir o querer dormir en la cama de los padres en caso de que no hagan colecho.
  • Necesidad de contacto físico constante, estar en brazos todo el tiempo.
  • Querer estar solo con su figura de apego primaria (normalmente con la madre) y rechazar a cualquier otra persona, incluso al padre.
  • Perseguirnos por todas las habitaciones, incluido el baño.

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¿Cuánto tiempo dura la ansiedad de separación?

La angustia de separación se puede dar de manera intermitente durante los 3 o 4 primeros años de vida, y suele terminar cuando los niños comprenden que sus padres siempre regresan. El tiempo de duración dependerá de la personalidad del niño y de cómo respondamos a sus necesidades.  

Pero si observamos alguna de estas reacciones cuando ya son mayores, habrá que poner especial atención para ver si existe algún otro problema como bulling, sentirse excluido en clase, depresión, sentimiento de soledad, etc.

Si por sus dificultades de lenguaje no puede expresar verbalmente lo que le ocurre, puede llegar a manifestarlo de otro modo como: dolores de tripa o de cabeza, insomnio, pesadillas, pérdida del apetito, etc.

¿Cuál es la mejor forma de actuar?

Busca el momento adecuado

Dentro de lo posible, es conveniente no iniciar el jardín de infancia cuando está empezando a desplazarse o cuando está teniendo crisis de separación por cualquier otro motivo.

Espera a que sus necesidades estén satisfechas:

No le dejes a cargo de otra persona cuando está cansado, con hambre o inquieto. Si esperas a que esté tranquilo te resultará más fácil salir de casa.

Dale un tiempo de adaptación:

Ve presentándole la situación poco a poco, que vaya conociendo a sus cuidadores estando tú presente, y cuando ya le/la conozca, que se quede solo/a con él o ella durante periodos cortos de tiempo, al principio no más de 10 minutos.

Despídete:

Despídete siempre, irte cuando no mira o está distraído/a sólo le generará más inseguridad. Hazlo de manera tranquila y segura, explicándole que vas a volver en un momento que el niño/a pueda identificar fácilmente, por ejemplo después de comer, y cúmplelo.

Que no ignoren sus sentimientos:

Dentro de lo posible, trata de que no ignoren sus sentimientos distrayéndole/a con otra cosa. Abrazarles y validar sus emociones con frases como: “querías que mamá se quedase más tiempo contigo, ¿verdad?” les hace sentirse comprendidos y reconfortados y en poco tiempo ya podrán empezar con las actividades.


Aunque puede ser una etapa agobiante para los padres, la duración será más corta si el niño/a ve satisfechas sus necesidades de seguridad y apego cuando lo necesite.

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