Atención temprana

Lenguaje bimodal como apoyo al habla en niños con Sindrome de Down

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El lenguaje bimodal es una forma de apoyar con signos el lenguaje hablado y es muy útil en niños con síndrome de Down para hacerse entender y aumentar su intención comunicativa. Aquí te explico cómo poner en práctica esta fantástica herramienta.

El sistema de comunicación bimodal fue creado por Hilde Schlesinger en 1978 asociando los signos de lenguaje para sordos con el lenguaje hablado.

El lenguaje bimodal se usa para bebés o para personas con dificultades de lenguaje. En esta modalidad solo se signan las palabras que tienen significado: nombres, verbos, adjetivos (grande, lejos…) o adverbios (ahora, rápido…). Y se omiten aquellas que sirven para unir frases o palabras como: artículos, preposiciones o conjunciones (el, la, unos, y, o, de, en, desde, para…)

¿Qué utilidad tiene para nuestros hijos con Síndrome de Down?

Aumentando el número de canales por donde llega la información (visual, auditivo y kinestésico), aumenta el significado de lo que les decimos. Además, al ver que ellos también pueden hacerse entender, les estamos dando una herramienta que les motivará a comunicarse y disminuirá la frustración de no entender o no ser entendido.

No debemos temer que el niño prefiera los signos y no aprenda el lenguaje oral, al contrario, es un estimulante para el lenguaje porque les ayuda a ver las palabras

Al principio, cuando el niño no habla o dice muy pocas palabras, usará más los signos que las palabras, a medida que vaya aumentando su vocabulario el número de signos y palabras se equipararán y finalmente el lenguaje oral sustituirá a los signos. Por tanto, podemos decir que el lenguaje bimodal es un puente para el lenguaje oral y no una interferencia.

Fases para introducir los signos del lenguaje bimodal

1. Aprendernos algunos signos

Lo primero que debemos hacer es estar dispuestos a aprender unos cuantos signos. Podemos empezar por las palabras que más utilizamos con nuestros hijos, como comer, dormir, baño, casa, pañal, muñeca, etc.

Para los adultos, la forma más fácil y cómoda de aprenderlos es a través de la web: spreadthesign donde sólo hace falta escribir la palabra y en un vídeo aparece una persona haciendo el signo correspondiente.

La mayoría son sencillos de hacer y algunos incluso intuitivos como el gesto de comer, beber o dormir. No hay que insistir en que hagan el signo de manera exacta, ellos lo harán según su destreza, pero nosotros les vamos a entender igualmente.

Además, mover las manos es más fácil para los niños con síndrome de Down que todos los movimientos de la boca y lengua necesarios para articular una palabra.

2. Introducir 2 o 3 signos

Una vez que hayamos aprendido los signos de las palabras más frecuentes, empezaremos introduciendo solo 2 o 3 y los usaremos todos los miembros del hogar siempre que digamos la palabra. Yo empecé por: comer, dormir y baño.

Tenemos que asegurarnos de que nos están atendiendo, aunque al principio ni siquiera tratarán de imitarnos. María tardó 2 meses en hacer su primer signo, que fue el de baño. Aun así, debemos ser constantes y hacerlos siempre, para que asocien el signo a la palabra que escuchan.

Cuando los dominen, introduciremos otros 2 o 3. Verás que una vez que han comprendido para qué sirve el signo, cada vez los aprenden con más rapidez.

Hay una opción que me parece muy interesante, que es repetir el signo tantas veces como sílabas tiene la palabra. Esto, aunque ahora puede parecer irrelevante, les ayudará más adelante a decir todas las sílabas de la palabra. Por ejemplo en plá-ta-no haríamos el gesto 3 veces, una vez por sílaba.

3. Generalizar el aprendizaje a otros entornos

Si se lo mostramos a las personas que se relacionan con el niño/a en otros entornos, como familiares o profesores, el niño/a podrá comunicarse de manera más eficiente también con ellos.

4. Aumentar vocabulario

Una vez que ya los usa en situaciones cotidianas, nos pueden servir también para aumentar su vocabulario.

Nosotros le compramos unas cartas con imágenes como: ballena, elefante, collar, avión… una por una, le decíamos la palabra oralmente y hacíamos el signo. Esto aumentó el aprendizaje de palabras que no usábamos a diario, porque al tener la imagen, le resultaba sencillo poder repasar las cartas una y otra vez.


A día de hoy, con 5 años y un amplio vocabulario hablado (aunque no bien pronunciado) a veces sigue utilizando los signos cuando no entendemos lo que nos quiere decir, incluso cuando no conoce el signo, busca una forma de representar la palabra.

El lenguaje bimodal le ha proporcionado la confianza y los recursos para hacerse entender con más facilidad.

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